jueves, 2 de junio de 2011

Colectivo

¿Por que siempre me pasa a mí?
Me acabo de sentar, estoy fundido y esta vieja, que en realidad no es tan vieja se sube detrás mío y se para justo al lado  mirándome con cara de ternero degollado para que le de el asiento.
Ni pienso. Ella solo lleva una carterita colgando de su cuello. Yo llevo el bolso de todos los días, más los dos biblioratos del trabajo que tengo que revisar en casa. No deja de mirarme, siento sus ojos clavados en mi cara. Yo miro por el vidrio. Vieja de mierda. Estoy cansado. Porque no te paras al lado del asiento para discapacitados, que seguro el que va sentado esta más fresco que yo y no tiene ningún impedimento.
Me esta apoyando su generosa humanidad en el hombro. Me hago a un lado. El colectivo frena. Se me tira encima. Sigo impávido, insensible. Me sorprende a mi mismo  la capacidad que tengo de ignorarla. El colectivo se vacía un poco. Ella ni se mueve, no busca otro asiento. Que se joda. Yo tampoco pienso moverme. Igual tengo para rato. El viaje es largo.
La huelo, entre húmeda y dulcemente perfumada. La miro de reojo, el cabello despeinado, las manos que se agarran fuerte están muy arrugadas. El saco gris apelotonado, el último botón no es igual al resto. No lleva reloj, solo dos alianzas. Sigue inmutable al lado mío, como un apéndice que me ha crecido.
Ahora hay asientos libres, ella se mece acompañando el movimiento.
Tocan el timbre en la parada. Presto atención, me pase tres cuadras. Carajo! Que pelotudo!.
Vieja del orto, logró su cometido de cagarme igual, porque no le di el asiento. Ahora tengo que caminar.  Bajo con todos los bártulos,  y la veo, sonriendo por la ventanilla finalmente sentada en el que era mi lugar.

miércoles, 13 de abril de 2011

Alas

Siempre soñaba, no podía evitarlo. Cerraba los ojos y enseguida podia transformar la realidad.
Era ahí, en ese mundo donde todo podía concretarse.
Tendida, inmóvil sentía  mi cuerpo, cada parte.  En ese perfecto instante, comenzaban a crecer un par de alas en mi espalda, tímidas, casi transparentes. Brotaban húmedas con las plumas apelmazadas;  con mi calor las agigantaba, las pintaba de blanco, de gris y de colores; les daba consistencia, les daba fuerza, les permitía abrirse de a poco, agigantarse silenciosas, desplegarse. Calladas al principio para  no despertar a nadie, comenzaban un aleteo de práctica, para finalmente buscar el viento que pasaba por la ventana. Sin rumbo fijo, indecisas se arremolinaban en el aire dejándose llevar. No había límites, no había prisión. Todos los mundos podían surcarse en un vuelo o dos. Abiertas y ruidosas, alborotadas y veloces me dejaban ser lo que quería, pasear por los desiertos y los bosques, tomar agua del deshielo, bailar en las montañas, correr con las jirafas, entrar en los templos, en las cuevas, al misterio. Esconderme en los castillos, cruzar todas las murallas, atisbar conciertos, peleas, entierros. Avanzar en el tiempo, volver atrás, poder sentarme y descansar. Interminables recorridos, infinitos, mas allá de la vida, mas allá de la muerte. 

sábado, 26 de marzo de 2011

MAL DIA

Se despertó. Llegaba tarde. Se vistió. Salió corriendo. El colectivo pasó de largo. La ira empezó a encenderse en el medio de su pecho.  No podía respirar. Cerró los ojos. Contó hasta veinte. Finalmente apareció otro micro. Las monedas no  alcanzaban. Tuvo que pedirle un favor al chofer. Le dio mucha bronca. Se le apagó la voz. Se le cerró la garganta. No había lugar para sentarse. Colgada  cerca de la puerta entre tanta gente. No pudo  tocar el timbre en la parada. Tuvo que caminar tres cuadras. Todo un esfuerzo. A subir las escaleras, se negó su mente, una llamarada le quemó la entraña. Se sentó y dejó de protestar, de pensar, se dignó a llorar antes de que un fuego la consumiera por dentro. 

viernes, 18 de marzo de 2011

HAIKU

La tierra sopla
emerge el diablo solo
lastima todo.

Teje la urbe
amanece el ruido
Silencian soles

Habla despacio
Elogia  al pájaro
Escucha el canto.

                                                      Urna guardada
Un apego inútil
Ceniza fría

jueves, 17 de marzo de 2011


Volver sobre los pasos.
Buscando las ventanas.
Oliendo el aire frío.
Cruzando el río indomable.
Abrir todas las puertas,
dejando todo oscuro.
Recorriendo  como  un ciego los espacios,
desconociendo  las manos lo que tocan.
Mirar el cielo,  ya nunca  el mismo.
Averiguar los nombres, saber sus apellidos
Donde estarán ahora,
donde habrán ido.
Se ha desatado la cinta con el tiempo,
deshilachada, se escurre entre los dedos.
Hay un vacío, sin dolor ahora.
El corazón no sangra más melancolías,
se ha llenado de recuerdos cálidos,
 tan solo buenos  recuerdos. 
16/03/2011