Querida hija:
Aleteas, probas, cada vez mas rápido, aleteas, probás, ahora sí emprendes vuelo.
¿Puedo decir que te enseñe a volar? Puedo decir que fue muy facil, que nos golpeamos muchas veces, que nos sentamos a llorar, que lo intentamos, que nos enojamos , nos protegimos, nos cuidamos, que mientras vos ensayabas, yo trataba de perfeccionarme; puedo decir que te ayude y me ayudaste.
Siempre quise que volaras y volaras alto, que la libertad te refrescara las plumas y te rozara la cara. Tengo que aprender ahora que llego ese tiempo, confiar que sepas dirigir tu brujula y encontrar cuando quieras el camino de retorno.
El vuelo comienza, un vuelo de prueba, un vuelo que te lleva de a poco cada vez más alto, cada vez más lejos. Un vuelo que te hace tocar el cielo, te llena de emoción, un vuelo que es un desafío.
Desde arriba, ves la tierra, los árboles, los animales y la gente, cada vez más diminutos, más borrosos, cada vez mas desdibujados. Pero no importa adonde te lleven tus alas, no importa lo alto, ni la distancia, ni el viento, tu nido permanecerá donde lo has construido, con tus risas fuertes, con tu ojos, con tu música, tus inquietudes, tus preguntas, tus palabras y tus besos. Todo lo que has dicho y lo que guardaste en lo profundo, lo que aprendiste fácilmente, lo que sudaste, tus éxitos, tus dudas, tus fracasos, los lazos que construiste, los lazos que rompiste; los juegos perdidos, los ganados, las recetas probadas, las quemadas; todo, absolutamente todo, seguirá eternamente en el lugar que lo dejaste. Es mi misión ser la guardiana, de todos tus tesoros, cuidar tu nido para que vuelvas volando cuando quieras, siempre, hasta el infinito de los tiempos.
1 comentario:
Hola Paola, lindo mensaje para tu hija, nada más simbólico que el vuelo del pichón para representar la libertad,le deseo lo mejor en todo lo que emprenda en esta nueva etapa.
Te cuento que hace un tiempo que estoy armando un blog, ya que me resulta una maravillosa manera de comunicación, creo que en breve le doy el punto de partida.
Sigamos en contacto, gracias a las palabras insignificantes y no tanto.
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