jueves, 30 de abril de 2009
Otra
Me despierto. Prendo el velador convencido que alguien esta en mi habitación. Me quedo en la cama, atento. Busco alguna sombra en la pared de enfrente. Escucho, los ruidos de la calle enmascaran la atmosfera. Inspiro hondo, trato de oler algún perfume extraño. Mis manos sobre el acolchado tantean el aire fresco que podría traer una puerta o ventana entreabierta. La garganta seca, el aliento espeso, miedo. De pronto, Pérez, el gato salta del sillón al suelo.
Minificcion
Ya se, no voy a torturarme mas. Tenía que hacerlo, no podíamos seguir viviendo bajo el mismo techo. Gil, mira donde caminas, no te distraigas. Es una tarada, esto iba a pasar.¿Ahora que voy a hacer?. No tengo un peso, deje la billetera en la mesita de luz, que pelotudo!
viernes, 24 de abril de 2009
23 DE ABRIL 09
Era la noche, los ojos partidos
señalaban ausencia.
Abandonada la mirada,
giraba sobre sí misma.
Arrasaba la luz.
Oscurecía.
Invisible y en silencio,
helado casi extinguido;
en el interior de tu cuerpo,
solo, en un extremo,
reposo sin saberlo.
señalaban ausencia.
Abandonada la mirada,
giraba sobre sí misma.
Arrasaba la luz.
Oscurecía.
Invisible y en silencio,
helado casi extinguido;
en el interior de tu cuerpo,
solo, en un extremo,
reposo sin saberlo.
martes, 21 de abril de 2009

Alta, delgada, vieja. La piel transparente con un dejo nacarado, los ojos como el mar, a veces grises, otras celestes. El pelo largo enmarañado, apenas un mechón le tapa la frente. Las manos finas, apenas arrugadas, no pueden quedarse quietas, los pies pisan apenas, queman, como le quema la locura ahí dentro.
Su corazón cansado quiere detenerse, ella no lo deja, cierra los ojos, aprieta los dientes y la sangre azulina recorre las venas empujándose cansinamente y llega. La maquina le abre sus puertas, las válvulas le hacen una reverencia, el aire fuerza, una espumilla blanca rellena burbujas y la sangre vuelve a salir por las arterias, es apenas un segundo, ella lo ve y lo siente como todo lo que encierra. Se mueven las mínimas porciones de su cuerpo, cabalgan sus células, silban sus alvéolos, cantan los pulmones. Los músculos tironean entre ellos , serruchan ligamentos y articulaciones. El útero seco, aletargado espera. El hígado refunfuña, el riñón gotea, el intestino explota. Todo funciona. El cerebro susurra órdenes , no permite que nadie le desobedezca. Todo en lo profundo de su cuerpo habla, grita, no para, no se detiene.
Es su espíritu agotado el que quiere abandonarse, no quiere pensar, quiere escapar al movimiento, quiere silencio.
Por eso, se concentra, les pide a todos un esfuerzo, ponerse alertas. Inspira hondo el aire salado y fresco, emprende una carrera hasta las olas, pelea, salta, se zambulle, nada contra la corriente que se empecina a traerla hasta la orilla y cuando el azul se transforma en negro, se deja estar, laxa, su cuerpo se vacía, flota etérea, se despoja la demencia, descansa al fin, encuentra el silencio.
POETAS
Poetas
La noche desatiende la hora en que despiertan los faroles,
sobre la tierra quieta.
El fuego dormido en los espejos,
puño de luz que golpea y golpea,
un racimo de chispas.
La última página de la tarde,
el material del sueño
es un rumor que se desgaja,
ecos de voces sin dueño
Las palabras arden.
Viven y mueren a solas los poetas.
Paola
La noche desatiende la hora en que despiertan los faroles,
sobre la tierra quieta.
El fuego dormido en los espejos,
puño de luz que golpea y golpea,
un racimo de chispas.
La última página de la tarde,
el material del sueño
es un rumor que se desgaja,
ecos de voces sin dueño
Las palabras arden.
Viven y mueren a solas los poetas.
Paola
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