
El vidrio sucio por fuera,




Mara
Estoy harta, aburrida de esta oficina. Acá no pasa nunca nada. Siempre lo mismo, los mismos clientes, los mismos pedidos. Nunca un aumento, un reconocimiento. Ju, se va a fin de mes. A ella no le importa nada, vive con los viejos, la pueden bancar un tiempo si no tiene trabajo. Yo tengo que pensar bien lo que voy hacer.
Julia
Juan nos prometió a fin de año que le iba a poner garra al negocio, pero ahora esta enfocado en el nacimiento de su bebé y se olvido de todo, por suerte; así ya no me tira los perros ni me hace insinuaciones. Tanta insistencia algún día le iba a dar el gusto y me lo iba a dar yo también. Mueve adrenalina un touch and go con el jefe casado. Mas vale que no se lo conté a nadie, ni siquiera a Mara. Pero bueno, todo esto se acabo, ya avise que me voy a fin de mes.
Juan
Estas pendejas no tienen idea que este negocio es una pantalla, por suerte me las estoy sacando de encima sin problema. Ju ya aviso que renuncia a fin de mes y estoy segura que Mara no va a resistir quedarse sola en la oficina y ya debe estar buscando otro trabajo. Va a conseguir rápido, es hábil, esta capacitada y le gusta lo que hace, siempre la tuve vigilada. Es inteligente y muy bicha, se podía haber dado cuenta de todo. Presiento que sospecha, pero no sabe que. Se que le parece raro que los pasajeros sean los mismos, que las conexiones se repitan, que no paguen los pasajes directamente, que muchos se descuenten de tarjetas de crédito que tengo en mi poder. Se comieron tres mudanzas, calladitas la boca. Una oficina nueva, una ventana mas grande, laptops para todas, una maquina de café y tazas personalizadas, una sonrisa compradora y basta.
Ahora que nace Joaquín voy a emprolijar mi vida. Cierro la oficina, todo bien con las chicas y a otra cosa mariposa.
¿Cuándo una mujer o un hombres son bellos?
¿Cuáles son los sonidos de la noche?
Si la noche es oscuridad y silencio,
es ternura escondida trás las puertas.
Es misterio y es engaño.
Tiene la noche la música de un tango,
acordes de pasión, de cuerpos restregados.
La noche calla, esta prohibida.
No puede decirle a nadie lo que siente y lo que piensa.

Sobre la cama estirado, el cuerpo parecía dormido, relajado; en lo profundo del intrincado laberinto de circunvalaciones su cerebro funcionaba como un diapasón.
El secreto quedaría guardado para siempre, nadie podría imaginar jamás que su plan seguiría adelante en las acciones previsiblemente imprevisibles, rítmicamente concretadas en dimensiones superpuestas, en la eternidad del tiempo sin días y sin horas.
La maquina de Dios, manejada por los hombres, supervisada por Él se encargaría de todo.